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La experiencia de fe en Cristo y la música

La experiencia de fe en Cristo y la música

 

Es este un tema tan personal, que retractará mi experiencia existencial, realmente cuando se disfruta lo que se hace, esto que llamamos dones, podemos estar todo el día inmerso en ello, no nos cansaremos... He crecido en una familia con valores cristianos, no por ello, uno es creyente, esto es un proceso de aceptar las enseñanzas básicas cristianas, diría yo, tiene que llegar ese momento de incomodar dicha fe, para luego, dar el paso de aceptar esto que ha crecido escuchando y viviendo. Ya que, ser cristiano no es por bonitas palabras, son hechos concretos y relación personal con la persona de Cristo, más sin embargo, todas las enseñanzas favorecen a ir por ese encuentro.

El momento de incomodarme la Fe llegó en mi adolescencia, no encajaba la fe en los lugares donde me relacionaba, casi pensaba que se podía vivir sin fe o que no era necesario ser cristiano, pero, en esa indiferencia observaba la miseria humana, indiferencia para con el prójimo, con esquemas personales que dañaban a quienes les rodeaba, pisoteando, humillando, dañando, ignorando las necesidades de los demás y más aún cuando ayudar no era algo inalcanzable.

Siempre he admirado las personas que se superan y su existencia es un compendio de aprendizaje, estar al lado de estas personas lo engrandecen, porque ayudan a crecer, y más aún si hablamos en términos de fe. En ésta situación de incomodarme la Fe, conocí a un sacerdote, me enseño que Dios hacia brotar lo bueno en uno, engrandeciendo la existencia y dándole sentido, su entrega, felicidad, me ayudó a querer conocer a Dios, él fue una referencia, para querer aceptar, seguir a Jesucristo, quien hacía que fuera mejor, fue ese sacerdote que me mostró, en su sencillez, servicio y humildad, ese yacimiento de fuentes profundas y exquisitas: Jesucristo.

Es así como experimenté que siguiendo a Jesucristo se descubría, para lo que en realidad existe el ser humano y es. Este Dios-Jesucristo me asombro, tan sencillo tan cercano, y en la medida que lo va tratando Él lo moldea para cosas grandes y hace que surjan los talentos. Siempre me gustó la música, la primera vez que canté fue en un momento de oración,  por primera vez, experimenté que a través del canto podía dejar expresar mis sentimientos a este Dios a quien amaba  y aceptaba, por darme la oportunidad de volver a Él, reconociendo mi poquedad pero también de entregarme en alegría, y por tal razón a los demás. La música hacia expresarle lo que mi corazón sentía, embelleciendo las palabras que dirigía a Él, ahora siento como una experiencia espiritual poder sentir que puedo llegar a su presencia y hacerlo con el don que Él mismo me ha regalado, desde ese momento hasta hoy, tengo como lema personal: “Yo cantaré al Señor toda mi vida, mi alegría solo en ti Señor”.

Dios saca todo lo bueno y plenifica al ser humano, y solo en la medida que descubra mis capacidades y virtudes a la luz de Él puedo ser feliz, un canto es lo único que puedo hacer y he visto rostros alegrarse,  llorar de emoción o realmente como una persona me dijo: puedo sentir que usted me une a Dios a través del canto, me dio como calofrío, porque es lo mismo que siento, al cantar experimento que me acerco a Dios.

Cada uno tiene talento, como dice el canto: “Que cada uno con lo que ha recibido, se ponga al servicio de los demás, los dones no son para esconderlo, sino para el servicio están”. En la Iglesia somos complementativos y cada uno con sus respectivos dones enriquece la comunidad y a quienes le rodean.

Le invito a meditar:

  1. Has descubierto la belleza de la fe en Jesucristo en tu vida?
  2. La música te ayuda a contemplar a Jesucristo?
  3. Cómo ha sido tu experiencia con Jesucristo en tiempos de soledad, en tiempos de comunidad, en tiempos de cambios?

 

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